Lo que ha de venir ya ha llegado
Tras su paso por el CAAC de Sevilla y el MUSAC de León,Koldo Mitxelena Kulturunea acoge Lo que ha de venir ya ha llegado, una exposición comisariada por Juan Antonio Álvarez Reyes, Alicia Murría y Mariano Navarro, que trata del momento que estamos viviendo, tiempo en el que un radical malestar atraviesa a la sociedad occidental tras años de la que se califica como la primera gran crisis de la globalización, que hoy afecta fundamentalmente a países del sur de Europa, y muy concretamente a España. Una crisis que ha puesto en primer plano la fragilidad de los estados, la incapacidad de las estructuras gubernamentales internacionales, la ineficacia, falta de diagnóstico y propuestas de los partidos políticos tradicionales para impedir, frenar o reorientar sus consecuencias más allá de exigir el sacrificio de la ciudadanía.
Tras analizar los fundamentos ideológicos y las actuaciones de los poderes políticos y económicos que la han desencadenado, está calando en amplios sectores sociales la idea de que son necesarias profundas transformaciones y que los ciudadanos y ciudadanas deben ser agentes activos de esos cambios.
Pero su concreción y desarrollo demanda un rearme de ideas que nos permitan imaginar las posibles salidas. Desde este punto de partida la exposición Lo que ha de venir ya ha llegado reúne a una serie de artistas y colectivos de diferentes ámbitos cuyas obras y actividad reflexionan o señalan posibles caminos para la constitución de estructuras sociales, habitats urbanos, fórmulas económicas y modos de organización de las colectividades distintas de las que imperan hoy.
La exposición se articula a través de tres capítulos estrechamente conectados entre sí. El primero, Reactivar la utopía, aborda la posibilidad de imaginar nuevas utopías u horizontes utópicos frente a la idea de una realidad inamovible delineada por el neoliberalismo y que tiene como consecuencia un adelgazamiento progresivo de la democracia y que pone en peligro los logros sociales y políticos alcanzados tras siglos de lucha.
El segundo, La modernidad, ¿un proyecto inconcluso?, plantea su punto de arranque en aquellas propuestas –algunas de ellas pertenecientes a las décadas de los años 60 y 70 del pasado siglo– que, basadas en la fe en la noción de progreso herederas de la modernidad, idearon diferentes formas de desarrollo y de convivencia para su futuro inmediato –centradas algunas en el urbanismo y la arquitectura–, e indaga sobre su posible vigencia a la hora de buscar nuevos modelos en la configuración de la vida cotidiana y activadores de un desarrollo sostenible.
Por último, en el tercer capítulo, titulado El futuro ya está aquí, se han reunidos trabajos y experiencias que reflejan o proponen estrategias de intervención y colaboración para provocar cambios, a la búsqueda de una democratización de las estructuras, participativa y de nuevo cuño.
Lo que ha de venir ya ha llegado ofrece una perspectiva multidisciplinar y, a través de vídeos, instalaciones, pinturas, dibujos y fotografías de una veintena de artistas y colectivos internacionales, nos remite a una serie de configuraciones –tanto simbólicas como reales– que, a partir de la utopía, tienen como objetivo incidir en el mundo que vivimos.