Con motivo del Día Internacional de la Danza, este domingo 28 de abril, el Museo Reina Sofía, junto a la Asociación de Profesionales de la Danza de Madrid y Danza-T, presenta en distintos espacios del Museo Asaltos de la Danza. Diferentes coréografos realizarán acciones aparentemente espontáneas que sorprenderán al visitante: danza española, contemporánea, flamenco, Escuela Bolera… Se trata de piezas de no más de dos o tres minutos de duración que se desarrollarán en diversas zonas del Museo como en la sala Richard Serra, el claustro de Sabatini, ascensores o en el patio Nouvel. Coreógrafos como Antonio Ruz, Carlos Chamorro, Tamar González, Denise Perdikidis, Sharon Fridman o Rojas y Rodríguez ofrecerán algunas de sus piezas de baile acercando danza y artes plásticas al espectador. Estas pequeñas coreografías se filmarán y se distribuirán a través de las redes sociales.
En el patio Nouvel, por ejemplo, se podrá ver un extracto de la pieza de danza contemporánea de Antonio Ruz, Libera Me! interpretada por la bailarina Melania Olcina.
Carlos Chamorro de la compañía Malucos Danza, interpretará una pieza de Escuela Bolera con música en directo. La obra Sevilla es un extracto del espectáculo Dressed to dance y se podrá ver en las salas de la Colección 2 del Museo.
En las Salas de Richard Serra, La bailaora Tamar González interpretará, con bata de cola, la pieza En 0, acompañada de Paco Cruz a la guitarra y Gabriela Cruz al cante.
En estas mismas salas, Ángel Rojas y Carlos Rodríguez representarán una pieza de danza española junto a la cantaora Rocío Bazán.
En el claustro del edificio Sabatini, el coreógrafo Sharon Fridman mostrará la pieza Hasta dónde...? un dúo de danza contemporánea basado en la técnica del contact, cuyas intérpretes serán Nathalie Remadi y Lucía Montes.
Por último, la coreógrafa griega Denise Perdikidis representará en los ascensores de Sabatini, la pieza de danza teatro Composición para ascensores, góndola, saxo y 8 seres y contará, a parte de los bailarines, con la participación de la actriz Nathalie Seseña. Esta pieza fue creada y representada hace veintiún años en el Museo, gracias a un encargo de Laura Kumin y Guillermo Heras en el contexto de “Madrid, Espacios insólitos, la ciudad en Danza”
Presentismo Pretérito es el título de la segunda exposición individual que el artista Alejandro Bombín (Madrid, 1985) presenta en la Galería Fernando Pradilla. Para Bombín, el concepto Presentismo “representa, en lo referente al periodismo, la idea de que la atención prestada a una noticia sumerge en nuestra mente la anterior, por lo que pierde su importancia. Esta percepción se acentúa en lo relativo a los datos visuales que recibimos de los medios, pues la huella que produce una imagen en nuestra memoria va perdiendo importancia a medida que vamos sumando miles de ellas a diario, haciéndose cada vez más inconsistente, hasta desaparecer”.
El proyecto expositivo que Alejandro Bombín propone, agrupa dibujos y pinturas realizados entre 2012 y 2013, y, desde una perspectiva más compleja, el artista continúa reflexionando sobre las propiedades de la apreciación y apropiación de la imagen; sobre las ilimitadas posibilidades perceptivas de ésta, que en su obra se materializan, según afirma el artista, a través de “un proceso tecnológico-pictórico” que comienza con el escaneo de la página de un libro, previamente manipulada rasgando las matrices del documento original. De esta manera, el artista pretende crear “interferencias rítmicas que otorgan una nueva dimensión temporal y espacial a la imagen obtenida”. Para Bombín, este ejercicio “dota a la nueva imagen de unas cualidades plásticas que nos invitan a pensar en un gesto pictórico, pues la acción pasa a ser inmóvil, queda capturada y documentada”. Luego, esta imagen resultante es impresa al tamaño del lienzo, para ser dividida en segmentos (tiras de papel).
Bombín explica su proceso creativo cual afirmar que pinta “cada una de las partes utilizando como modelo el fragmento correspondiente. Cuando termino una la enmascaro, de esta manera no influye en la ejecución de la siguiente, evitando así la comprensión global. Utilizo la estratificación como forma organizada de llevar al lienzo cada pizca de información a su lugar, dándole la misma importancia a cada parte y sin desechar nada, como lo hace un escáner. De ésta forma aludo al envío de la información, en un sentido tecnológico. Observamos que los datos han sido reproducidos con fidelidad, pero la división y escalonamiento, manifiestan diferencias visibles entre las secciones, producidas durante la conversión a pintura. Todo ello permite que el cuadro nos muestre un abanico de percepciones diferenciadas”.
Alejandro Bombín reconoce que “existe una realidad en el presente que nosotros registramos, creando una copia o versión que manifiesta a su vez cambios respecto al original, pues en primer lugar ya no es física, sino que es una codificación. A medida que vayamos recurriendo a esta imagen mental, se verá afectada. El propio presente en el que la estamos recordando cambiará sus códigos. Como nuestra memoria no tiene una capacidad infinita, la creación de nuevos recuerdos erosionará el estrato en el que la imagen está grabada, de manera que cada vez será más inconsistente. Al volver a ella, nuestro cerebro tratará de darnos una imagen coherente, rellenando los huecos que falten, corrompiendo en cada intento la veracidad del recuerdo original”.
La mutación de la imagen, su fugacidad y obsolescencia, ocupan gran parte de las preocupaciones estéticas y plásticas de este joven artista. Bombín propone alargar la validez temporal de la imagen “a través de la observación inquisitiva que supone la pintura y peso físico a la ingravidez de la imagen, siempre transitoria”.
Con la exposición PINTURA.PPPINTURAAA se inaugura el nuevo espacio de la galería Adora Calvo. La muestra se centra en la convicción de que la pintura continúa siendo uno de los lenguajes artísticos más plurales, ricos, pertinentes, polisémicos y contemporáneos. Pese a sus constantes actas de defunción, continúa siendo un lenguaje vivo, sin fecha de caducidad, sin heridas mortales.
Y lo que es más importante, sigue dando señales de una muy buena salud creadora. Resulta, pues, estimulante comprobar cómo todavía existen creadores que siguen navegando en las milenarias aguas de la pintura, echando sus redes en busca de nuevos hallazgos plásticos, y que también siguen creyendo en la posibilidad de mirar, comprender y (re)presentar el mundo a través del color, de la luz, del gesto, del espacio y de la materia, con el único bagaje de unos pinceles afilados-afinados, unos lienzos, unos kilos de luz y unos tubos de colores, olores y sabores cromáticos.
Del mismo modo, parte importante de esta buena salud, de esta continua y perpetua vigencia, radica en el hecho de que la pintura, fundamentalmente a partir de finales de los ochenta, ha ido recibiendo nuevas transfusiones de sangre fresca, procedentes de otras estrategias expresivas como son el video, el dibujo, las instalaciones o la fotografía. La necesidad posmoderna de romper el límite encuentra en estos medios la herramienta más eficaz para ampliar y completar su discurso, para expandirse. Así, este proyecto plantea el diálogo y la fértil convivencia entre dos formas de acercarse a la pintura, una que podríamos denominar más “ortodoxa” en sus materiales, soportes y técnicas, y otra más “expandida”, más abierta a otras estrategias expresivas, tradicionalmente si quiere menos pictóricas, pero que asimismo terminan respondiendo a una misma mirada, la eternamente joven mirada del pintor.
La muestra está integrada por 10 pintores, cinco de ellos en representación de este enfoque más ortodoxo: Miguel Ángel Campano, Philippe Fröhlich, Luis Gordillo, Prudencio Irazábal y Mitsuo Miura, que utilizan soportes y técnicas tradicionalmente más pictóricas, como pueden ser lienzo, papel, óleo o acrílicos. Por otra parte, otros cinco creadores: Pedro Calapez, Paulo J. Futre, Víctor López-Rúa, Javier Riera y Daniel Verbis, que, emplean estrategias expresivas relacionadas con otros lenguajes, entre ellos, proyecciones luminosas, objetos, escultopinturas, pinturas expandidas, o incluso la investigación de técnicas pictóricas estereoscópicas tridimensionales (lo que constituye sin duda una auténtica novedad dentro del panorama de la pintura contemporánea), pero que sin embargo siguen manteniendo igualmente esa misma mirada pictórica.