El diverso trabajo de Cristina Iglesias (San Sebastián, noviembre 1956) se caracteriza por el delicado manejo del material y de la luz, así como por una fuerza tranquila, segura y en ocasiones incluso contundente. Por contraste, la obra ahora expuesta en la Galería Elba Benítez en la exposición Cristina Iglesias: procesos creativos destaca por su naturaleza intimista. Se trata de piezas de pequeña escala, en su mayor parte bidimensionales, en las cuales el formato fotográfico juega un papel especialmente determinante. Por encima de cualquier otra consideración, estas piezas ocupan un lugar esencial en el método de trabajo de la artista: más comprometido con el proceso que con la ejecución, con el potencial que con los resultados, con la idea que con el objeto.
No obstante, aunque estos planos sean claramente distintos, aparecen inextricablemente unidos, al igual que sucede con las distintas formas de un mismo verbo que conserva su significado original más allá de los cambios de tiempo, sujeto o apariencia que experimenta. Además, es precisamente a través de tales fluctuaciones de escala y formato como se hace visible la mayor preocupación de Cristina Iglesias: una exploración fenomenológica del punto de unión entre el espacio físico, el ficticio y el psicológico; un nexo que debe ser aprehendido desde el exterior, contemplado más allá de sí mismo, una suerte de posición metafórica de central desapego, muy cercana al “punto inmóvil del mundo que gira” de Eliot.
La exposición incluye, por ejemplo, una selección de maquetas. La forma como la artista aborda estas piezas hace que adquieran un carácter polivalente. Por una parte, parecen dibujos tridimensionales en los cuales la artista desarrolla libremente sus ideas y posibilidades formales; por otra, aunque los objetos propuestos por estas maquetas, están por lo general todavía sin construir, evidencian el hecho de que pueden ser construidos, y conservan intacta por tanto su función de modelo. Por último, se trata de objetos por derecho propio, y despliegan sin reservas su valor intrínseco de “construcciones”.
La exposición incluye también dibujos, vídeo y fotografía, los cuales, en su totalidad, vuelven a tener distintas funciones en el proceso creativo global de Iglesias. Estos sí han alcanzado su pleno desarrollo interno y por tanto se muestran de manera autónoma, no como un elemento dependiente o secundario. No obstante, esta obra explora también algunos de los temas tratados en trabajos de gran tamaño de Cristina Iglesias, como es el caso de la ambigua dualidad que preside nuestra relación contemporánea con la naturaleza, una relación que oscila entre la nostalgia de un refugio y la sensación de una inminente catástrofe. Y estos trabajos arrojan luz sobre el sutil poder que emana de las piezas de gran formato de la artista, al poner de manifiesto el entramado de interrelaciones entre la escala, el material, la textura y el formato que caracteriza la totalidad de su obra.
Galería Maior presenta en su espacio ‘The Window Room’ de Palma, en el marco de Palma Photo 2013, la obra del artista Manu Mielniezuk (Buenos Aires, Argentina, 1979. Vive y trabaja en Palma de Mallorca).
Sus imágenes, enfocadas en documentar la vida cotidiana, invitan al espectador a observar situaciones banales, alejadas del exotismo que algunos sectores de la fotografía tradicional ya han explotado hasta la saciedad. Su obra recibe la herencia directa de la fotografía documentalista norteamericana, una road-movie fotográfica que tiene entre sus gurús a Walker Evans, Stephen Shore, Robert Adams o Alec Soth.
Partimos de la premisa de que la fotografía busca, de alguna manera, representar la realidad. Identificamos lo que estamos viendo como algo real porque, en la imagen, está sucediendo. Las imágenes de Manu Mielniezuk apelan a nuestras emociones, a nuestra parte irracional como espectadores. Nos empujan a analizar los diferentes elementos que conforman la sociedad, pues la sociedad es, en definitiva, autocreación y la imagen, la herramienta con que contamos para analizarla.
El EspaiSonor del EACC acoge Missa Pagesa, un poemario de Dolors Miquel escrito en forma de misa laica que quiere ser un canto a la vida y a la naturaleza. El público es invitado a participar del espectáculo como lo haría de una misa religiosa: canta los salmos, recita poemas como «mare nostre», besa a los espectadores más cercanos y consume en comunión un conejo al tomillo que se ha cocinado a fuego lento en la misma sala.
El espacio escénico presenta una mesa de labrador con un fogón eléctrico, unas cuantas verduras y, empaquetado, un conejo sin piel. La misa acaba con una hilera para recibir la comunión en forma de «montadito» de conejo al tomillo.
28 de junio - 20.00 h
Entrada gratuita. Aforo limitado a 65 personas