NoguerasBlanchard presenta la exposición Pensar bien y dibujar mal del artista Fran Meana. La muestra combina un grupo de esculturas con imágenes y textos procedentes de varios archivos que remiten a los relieves del patio de las Escuelas Ave María de Arnao ubicados en Castrillón, Asturias.
La obra de Meana se basa en continuos procesos de investigación que el artista formaliza en el espacio expositivo a través de collages, instalaciones y vídeos. Por lo general sus proyectos cuestionan el universo de la producción, la historia reciente y el rol que datos e imágenes juegan en la construcción de la memoria y el imaginario colectivo.
Pensar bien y dibujar mal da continuidad a la investigación en torno al pasado industrial de su región de origen iniciada por el artista el pasado verano durante su residencia en LABoral. En el centro de este proyecto están los relieves de las Escuelas Ave María de Arnao que fueron creados en 1913 por la Real Compañía Asturiana de Minas como parte de un complejo microcosmos industrial situado al borde del mar Cantábrico. Dentro de este núcleo formado por una mina, una fábrica, un conjunto de viviendas, un economato y una escuela, los relieves fueron usados para enseñar geometría, geografía y gramática a los obreros y sus hijos, y constituyen un ejemplo único de la vocación didáctica del paternalismo industrial.
En un intento por transmitir al espectador la experiencia de la fragmentación de la mirada, Meana ha reproducido sólo algunos detalles de los relieves originales sirviéndose de un proceso donde se entrecruzan técnicas digitales y analógicas. Tras fotografiar los relieves, la imagen obtenida fue modelada en 3D para posteriormente transferir el volumen a escala real usando una máquina CNC. Estos volúmenes son luego transferidos a silicona, material que ha dado al cemento su forma definitiva. Los relieves resultantes son instalados en un sistema modular del que algunas partes parecen ausentes y otras, montadas en la pared, actúan como soporte de imágenes y documentos.
En su condición de objetos arqueológicos, estos relieves son uno de los pocos restos materiales de un momento clave del desarrollo industrial donde el trabajo físico empieza a transformarse en producción cultural e inmaterial. Un cambio en la actividad productiva que suele atribuirse a la llegada del capitalismo cognitivo pero que, en realidad, se remonta a los inicios de la revolución industrial. Para Meana, la abstracción de los relieves y el extraño aspecto intemporal de las formas son fruto tanto del cruce de técnicas digitales y analógicas usadas en el proceso como de la fragmentación de la experiencia producida por la creciente dificultad para identificar qué es el trabajo y dónde tiene lugar. Un desplazamiento de la factoría al espacio social que permite al artista cuestionar las relaciones entre las formas de producción y la construcción de símbolos e imágenes.
El Museo de Artes Decorativas acoge SOS. Eugenio Ampudia, un proyecto enmarcado en el programa "Nuevas Miradas" de la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Bajo el prisma de la creatividad contemporánea, este programa busca una nueva lectura de las colecciones históricas de los museos, fomentando el diálogo entre los fondos, los espacios y el arte más actual.
SOS es una exposición que plasma la preocupación que Eugenio Ampudia viene desarrollando en torno al tiempo, a la idea de finitud, en este caso asociada además a la idea de finitud del propio arte y del sistema que lo sustenta, que hoy se encuentra en un alarmante estado de peligro. Por ello las cuatro instalaciones que componen la muestra funcionan como una llamada de auxilio y reflexión existencial.
En el trabajo de Ampudia las palabras se forman, mutan, se hacen materia y obligan a una interminable reflexión. Y así, en boca del propio artista, “Todo está escrito, todo está hablado, pero nada está determinado. El futuro no es de nadie todavía”.
El Museo ABC acoge Eulogio Varela. Modernismo y Modernidad, la mayor muestra dedicada a uno de los creadores más relevantes de nuestro país. Un homenaje al gran referente del modernismo.
Eulogio Varela (1868, El Puerto de Santa María, Cádiz - 1955, Cercedilla, Madrid) ejemplificó la existencia de un modernismo madrileño en su vertiente más cosmopolita. Sus diseños se ubicarían en la línea del Arts & Crafts de William Morris, Walter Crane o John Ruskin, e incluso en experiencias postreras, como las del Darmstadt alemán, en ese intento utópico por aunar arte, artesanía y diseño. Fue un artista polifacético que no solo destacó en el ámbito de la pintura, sino también en la ilustración, el diseño gráfico y de mobiliario, además de llevar a cabo una labor pedagógica y teórica que ayudó a realzar su nombre.
La exposición reúne piezas inéditas que muestran el abanico de corrientes que llegan hasta Madrid y de las que este artista se nutrió, y que difundió gracias a Blanco y Negro. Encontramos influencias de la estampa japonesa, de la arquitectura germana y vienesa, de los simbolistas prerrafaelistas ingleses, de las temáticas wagnerianas y su interés por el medievalismo y otros neohistoricismos. Hay hueco para lo fantástico, lo esotérico, lo religioso y lo exótico, para la naturaleza y, sobre todo, para la mujer moderna. En su casa descubrimos pequeñas joyas modernistas en forma de diseños de muebles o útiles de la vida moderna. En definitiva, la utopía del arte dentro de la vida burguesa.