Juan Genovés. In memorian.
En su último acto público, el pasado diciembre encandiló a estudiantes y profesores que acudieron al homenaje que su ciudad, Valencia, donde nació en 1930, le rendía con la concesión de la medalla de las Bellas Artes de la Facultad de San Carlos.
Juan Genovés se ha ido pocos días antes de cumplir 90 años, lúcido y activo, entrando cada día en el taller para seguir trabajando en un tipo de obras que le han caracterizado como el pintor de las multitudes. Siempre le interesó, por encima de cualquier otra cosa, reflejar al ser humano en sus vicisitudes, la multitud como encarnación de la vida y su energía… Personajes perseguidos y dolientes al principio, porque su vida estuvo marcada por la guerra civil y la dictadura, y multitudes libres con el paso de los años. Casi siete décadas dedicado a crear imágenes que han llegado a constituirse en símbolos de la historia de este país. Ese “Abrazo” que, como cartel –no nos confundamos–, inundó las ciudades españolas en demanda de la amnistía se convirtió en una imagen icónica. Su proyección internacional comenzó cuando la galería Marlborought le fichó tras su presencia en la Bienal de Venecia de 1962, y hoy, cuando preparaba su próxima exposición en ella, tenía listas de espera de coleccionistas internacionales. Ha sido un personaje comprometido con su tiempo, sus multitudes han protagonizado la idea de compromiso en nuestro país (incluso Podemos eligió una de sus obras como imagen en su última campaña). He tenido el privilegio de compartir muchas horas con él, escuchando anécdotas, reflexiones y experiencias. Todo mi cariño a su mujer Adela, a sus hij@s Pablo, Ana y Silvia; y a Leonardo, su ayudante, que me dice “Fui afortunado por estar junto a él. Era un ser luminoso”. Yo también me siento afortunada.
A.M.