Mont / Mora y Leiro
El espacio La Fragua, en Tabacalera. Promoción del Arte ofrece la primera exposición conjunta de los artistas Miquel Mont y Guillermo Mora, una sugerente propuesta comisariada por Virginia Torrente.
En La Principal se muestra una numerosa y densa muestra retrospectiva del escultor Francisco Leiro, uno de los máximos representantes de la figuración y la talla de la escena internacional, que reúne obras en piedra y madera y una numerosa selección de dibujos.
Horizontal propone un proyecto conjunto de los artistas Miquel Mont (Barcelona, 1963) y Guillermo Mora (Madrid, 1980). Ambos, siendo de generaciones diferentes y residiendo el primero en Francia y el segundo en España, han recibido amplio reconocimiento en sus respectivos trabajos por la exploración a la que someten su obra, investigando rigurosamente los límites del soporte pictórico en direcciones constantes y variadas.
Mont y Mora coinciden en un dominio del resultado artístico donde siempre hay una capa mental más que, en un terreno físico, se transforma y evoluciona; donde existe otra posibilidad nueva que gira en torno a la pintura como telón de fondo, en una navegación sin límites.
Esta circunvalación coincidente en el trabajo de ambos es lo que convierte en interesante una exposición conjunta, donde las ideas y sus resultados estarán presentes en modo explorativo hasta el final, en un proyecto en el que las obras de ambos dialogan y se apoyan mutuamente, adquiriendo así una dimensión que propicia nuevos resultados que les interesan a los dos, de manera simultánea.
Hacer y rehacer, pensar sobre lo visible y lo invisible, sobre la materialidad y la diversidad de la pintura, cuestionando la mirada clásica y contando con el espectador para pensar, a la vez que disfrutar, en una clave inmersiva ligada al propio espacio expositivo de La Fragua.
Francisco Leiro (Cambados, 1957) ha logrado a lo largo de su dilatada trayectoria un estilo único con un imaginario inagotable. Comisariada por María Toral, Roteiro crea un recorrido único, un viaje en el que el dibujo y la escultura se funden en una perfecta armonía, a través de un conjunto de ochenta obras dividido en siete etapas: Leviatán, Tránsito, Frontera, Nichos, Lugar, Modelos y Caracteres.
Este corpus artístico abarca un periodo que se inicia en los años noventa hasta llegar a nuestros días, con esculturas inéditas, realizadas este mismo año, pensando en las salas de Tabacalera.