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Lua Cão

15/10/2018

La Casa Encendida de Fundación Montemadrid presenta la exposición “Lua Cão” que muestra el trabajo de la colaboración, que arrancó hace 15 años, entre Natxo Checa, comisario de la exposición, Alexandre Estrela y João Maria Gusmão + Pedro Paiva.

El título de la exposición, “Lua Cão”, hace referencia a un raro fenómeno óptico y atmosférico denominado “perro lunar” por el que, en el anillo de la luna, aparecen un par de reflejos lunares iridiscentes. Lunas, globos oculares, exposiciones múltiples, túneles, apariciones obstétricas, rayos de luz e ilusiones atmosféricas y ópticas proliferan a lo largo de la exposición para enfatizar el papel que desempeña la mecánica de la visión.

A lo largo de la exposición está presente la ilusión visual, las sensaciones acústicas y la relación formal entre piezas que funcionan como trampas ópticas y conceptuales, donde no solo se cuestiona la naturaleza de la imagen sino también la percepción del espectador.

Lua Cão presenta en cada uno de los tres espacios expositivos una arquitectura conceptual que contiene: un cine lateral presidido por el trabajo estructural y concreto “Viagem ao Meio” (Viaje al Medio) de Alexandre Estrela, una sala que sugiere un panóptico central en el que la película ensayo y casi-documental “Papagaio” de João Maria Gusmão e Pedro Paiva es la pieza central, y una tercera sala donde superficies compartidas de proyección, espalda con espalda, definen el espacio y muestran de forma paradójica obras que, ocupando un mismo lugar, ofrecen diferentes significados.

La experiencia que ofrece la muestra asume un juego de diálogos y tensiones, donde se testan sinergias y coincidencias confrontando dos medios, dos tecnologías y dos universos artísticos. Los universos de Alexandre Estrela y João Maria Gusmão + Pedro Paiva se entrecruzan.
Estrela, artista de referencia en Portugal, desarrolla su producción en vídeo a partir de un metasistema conceptual y estructural en el que explora diferentes cuestiones relacionadas con fenómenos estéticos y perceptivos.

Gusmao y Paiva, quienes se conocieron a finales de los años 90 estudiando Bellas Artes en Lisboa y formalizaron su colaboración artística en el año 2001, han creado una filosofía paracientífica especulativa y poética basada en la búsqueda en el ámbito de la fenomenología, lo que podría traducirse en que “lo que ocurre es lo que es” y que se presenta en películas de 16 mm y en cámara lenta.

Del encuentro de estos dos universos no despuntan narrativas lineales. Por el contrario, sí resultan sincronías simpáticas y casuales que conducen la atención del espectador hacia espacios de vacío, hacia estancias de materialización y objetualización de la imagen, hacia el alineamiento de las obras y hacia los intervalos generados por las secuencias de las piezas.

A partir de 2006, para escapar al tedio lisboeta, Natxo Checa invitó a Alexandre Estrela, João Maria Gusmão + Pedro Paiva a realizar excursiones artísticas a varios lugares del mundo.
Primero en el Desierto de Atacama, donde pudieron contemplar de cerca algo infinitamente lejos en el tiempo como pueden ser las momias, exhumadas y mostradas en vitrinas, y lo fantasmagórico y magnético de la situación y el encuentro. Cuando estuvieron en Las Siete Ciudades (Las Azores), se instalaron en el centro de un cráter y recorrieron el túnel que lo conectaba con el mar. Desenrollaron una película de cinta virgen de 600 metros desde el centro hasta la boca del túnel y pudieron registrar en ella la progresiva entrada de luz natural en una cámara oscura, o lo que es lo mismo, el negro del centro del volcán. Después Estrella filmó el pasillo con una cámara digital, avanzando a pie hacia la salida al mar, enfocando el punto de luz oscilante en el otro extremo. Ahí surgió la idea del Viaje al medio, un trabajo estructural que cruza la película como material y la imagen de video como representación.

Trabajaron en Timor Timor, al Este del Este como le llaman los locales, donde fueron testigos de la exhumación del guardián de la montaña seis meses después de su entierro. En el Mundo Perdido participaron incrédulos en rituales funerarios y comieron búfalo con patatas fritas. João Maria Gusmão y Pedro Paiva habían grabado una película casi documental en Santo Tomé a la que titularon “Papagayo” donde podía verse un ritual de trance en el que el espíritu de los muertos entraba en los cuerpos de los vivos, la banda tocaba música, invocaban unos santos africanos y almas apenadas descendían involuntariamente penetrando en los entregados a esa fuerza hipnótica. Los artistas filmaban y después pasaban la cámara a los cuerpos de los muertos vivientes. El resultado es una película filmada por los artistas y también una película de muertos filmada por zombies, como en un teatro de muertos vivientes.

Originalmente presentado por Galeria Zé dos Bois en Azores y Lisboa y recientemente en Kunstverein de Múnich, “Lua Cão” es el resultado de más de una década y media de conversación entre Checa, Estrela y Gusmão y Paiva.  

LUGAR: La Casa Encendida. Madrid
HORA: Consultar web
PRECIO: Consultar web
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