Jin Taira
El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) presenta la exposición Doble o mitad, del arquitecto y creador hispanojaponés residente en Gran Canaria, Jin Taira. La muestra, producida por el CAAM con la colaboración de JTI, se puede visitar del 13 de septiembre al 4 de noviembre en las salas de Balcones 9 de este centro de arte del Cabildo de Gran Canaria, con entrada libre y gratuita. Es una exhibición inscrita en el programa oficial del 150º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Japón y España, que se impulsa un grupo de instituciones y entidades de ambos países.
Este proyecto artístico representa el broche final del primer acuerdo trianual de colaboración suscrito entre el CAAM y JTI, para la divulgación del arte y la cultura japonesa en Gran Canaria. La exposición va acompañada de la performance que activará en el acto inaugural la bailarina de la Compañía Nacional de Danza, Yoko Taira, con música del también creador hispanonipón, Takeo Takahashi.
Jin Taira (Oviedo, 1970) es un creador en el sentido más amplio del término. De padre japonés y madre española, reside en Gran Canaria y viaja a Japón con regularidad. Además de arquitecto, es fotógrafo, ilustrador, diseñador gráfico o dibujante. Ha trabajado con algunos de los más importantes arquitectos japoneses contemporáneos, como Hiroshi Hara, Arata Isozaki y ToyoIto.
Su carácter y formación polifacética le ha llevado a ser un personaje de la televisión estatal japonesa en programas sobre la cultura española. Sus ilustraciones forman parte de libros japoneses traducidos al español, y sus diseños gráficos y fotografías también han tenido como espacio fundamental de trabajo la cultura japonesa.
En la exposición Doble o mitad el público podrá admirar el universo creativo de este artista multidisciplinar, en el que destaca un apartado fundamental sobre su fotografía, junto a otros aspectos de su amplio espectro creativo como el dibujo, la ilustración o el diseño gráfico. Una selección de obras que muestran su visión y amplia conexión con la cultura japonesa, fundamental en la configuración de su identidad.
El proyecto expositivo invita al público a adentrarse en “un espacio arquitectónico efímero donde se fusionan la cultura española y la japonesa; un espacio que propone una reflexión sobre el valor universal y local de la cultura, la creatividad, y el arte como un camino posible, abierto y plural”, señala el artista.
El título del proyecto, Doble o mitad ('Daburu oa Hãfu'), alude a las dos formas que se emplean en Japón para referirse a hijas o hijos de matrimonios entre japoneses y personas de otra nacionalidad. La palabra hãfu, derivada del inglés half (mitad), se usa en contextos coloquiales para hacer referencia a personas mitad japonesas, mientras que el término daburu, procedente del inglés double (doble), es más reciente y propone un enfoque integrador que señala a quienes se nutren de una doble cultura.
Los tonos de la rabia
El Musac presenta, bajo el comisariado de Carolina Bustamante Gutiérrez y Francisco Godoy Vega, Todos los tonos de la rabia. Poéticas y políticas antirracistas, que parafraseando el poema Shades of Anger de la libanesa-palestina Rafeef Ziadah, se propone como una exposición que reúne y activa prácticas artísticas, poéticas y políticas que realizan una crítica radical a la dimensión histórica y contemporánea del racismo. La rabia se asume aquí como lugar de enunciación que responde al maltrato producido por el consciente e inconsciente colonial en sus diferentes formas de exclusión, violencia y muerte.
La rabia permite no hablar desde el susurro, sino desde una pluralidad de voces racializadas que se rebelan sin tapujos o eufemismos ante los sistemas que perpetúan el racismo para abrir un espacio a visualidades y textualidades negras, moras, del este y sudakas que revelan, desde el antirracismo político, la pervivencia del orden colonial y ponen en evidencia la falsa neutralidad de la ideología euroblanca. La exposición presenta así a los cuerpos racializados como sujetos activos de enunciación que proponen formas disidentes a Occidente de entender la vida, la política, los afectos, la sexualidad, la ecología y la filosofía, entre otros asuntos, que se estructuran en torno a cuatro núcleos temáticos o secciones:
Crecer en un mundo blanco. En esta sección se aborda la construcción colonial de la familia occidental y la imposición, desde la infancia, del modelo de discriminación que perpetúa los pilares básicos de la supremacía blanca y la construcción del racismo occidental. Asimismo, la infancia se propone como momento clave para reconocerse en oposición a lo blanco y para construir herramientas tempranas de resistencia.
Zoológicos de monstruos. Este núcleo presenta parodias y críticas a la animalización, erotización y exotización del cuerpo no-blanco, tomando como punto de partida los zoológicos humanos que se crearon en el siglo XIX.
La vida erótica del racismo. El racismo no sólo opera en los ámbitos institucionales y públicos, sino también en la vida privada y las relaciones sexo-afectivas. Esta sección aborda la construcción racista del deseo, así como una crítica al feminismo y los estudios queer blancos.
No esperaban que sobreviviéramos. Esta sección de clausura de la muestra propone, por un lado, una crítica a las formas hegemónicas del conocimiento occidental así como un rescate de otras formas de saber que se han generado en el sur global. En este sentido, Todos los tonos de la rabia. Poéticas y políticas antirracistas deja una puerta abierta a la reconstrucción de otras epistemologías negadas por Occidente y así proponer posibilidades de un “futuro que ya fue”, como se establece en el pensamiento circular andino.
A partir de todos estos temas se articula uncomisariado que se entiende polifónico, rabioso y disidente, abiertamente antirracista e indignado con el malestar que han generado los procesos coloniales de la blanquitud occidental. Así también, la exposición se plantea propositiva en cuanto espacio para imaginar posibilidades de recrear historias, presentes y futuros donde se redistribuya la violencia, el placer y el poder racista.