Rubens
El Museo del Prado y el Museo Boijmans Van Beuningen presentan “Rubens. Pintor de bocetos”, una exposición que profundiza en el estudio de Rubens como el pintor de bocetos más importante de la historia del arte europeo.
De los cerca de 500 bocetos que pintó Rubens a lo largo de su carrera artística, para esta exposición se han logrado reunir 73 procedentes de importantes instituciones de todo el mundo como el Louvre, el Hermitage, la National Gallery o el Metropolitan de Nueva York que, junto a una selección de los conservados en el Prado y el Boijmans -dos de las mayores colecciones que existen-, se exhibirán durante cuatro meses en la sala C del edificio Jerónimos. Además, hasta completar un total de 93 obras, se podrán contemplar algunos dibujos, estampas y pinturas del propio Rubens que dan contexto a los bocetos.
“Rubens. Pintor de bocetos” es una exposición de carácter temático que, además de llamar la atención sobre el protagonismo del maestro flamenco en la historia del boceto y ayudar a comprender mejor sus peculiaridades como bocetista, ilustra el resultado de una exhaustiva investigación, dirigida por Friso Lammertse, conservador de pintura antigua del Boijmans Van Beuningen Museum, y Alejandro Vergara, jefe de conservación de pintura flamenca y escuelas del norte del Museo del Prado, ambos comisarios de la muestra, cuyas conclusiones forman el núcleo de la publicación que acompaña a la exposición.
La práctica de realizar bocetos al óleo como parte de la preparación de un cuadro se inició en Italia en el siglo XVI. Artistas como Polidoro da Caravaggio, Beccafumi, Federico Barrocci, Tintoretto o Veronés fueron los primeros que utilizaron bocetos pintados al óleo como herramientas para probar sus ideas a la hora de pintar un cuadro. Sin embargo, lo hicieron en muy contadas ocasiones porque utilizaban sobre todo el dibujo para preparar sus obras.
Basándose en estos precedentes, la innovadora aportación de Rubens consistió en ampliar ese proceso preparatorio incluyendo sistemáticamente imágenes pintadas al óleo y en soportes más duraderos que el papel. Algunos le servían para elaborar sus ideas sobre nuevas composiciones, y muchos fueron pintados para enseñárselos a sus clientes o como guía para sus colaboradores. Según su finalidad, se trata de obras muy abocetadas o muy acabadas, y también pequeñas o relativamente grandes, diferenciadas del resto de su producción pictórica porque son menos pulidas y detalladas, la capa de pintura es más delgada, y con frecuencia se ve la imprimación.
Así, Rubens convirtió el boceto al óleo en una parte fundamental de su proceso creativo y los cerca de 500 pintados por él le legitiman como el pintor de bocetos más importante de la historia del arte europeo.