Joaquín Torres-García
El Museo Picasso de Málaga, en colaboración con el Museo de Arte Moderno de Nueva York y la Fundación Telefónica acoge hasta febrero, bajo el comisariado de Luis Pérez-Oramas, Conservador de Arte Latinoamericano en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, la exposición Joaquín Torres-García: un moderno en la Arcadia.
Joaquín Torres-García (Uruguay, 1874-1949), al igual que Pablo Picasso, tuvo la valentía de experimentar constantemente, dejando una inmensa producción artística en gran variedad de medios: pinturas, esculturas, dibujos, libros, juguetes, frescos, murales, monumentos… En este contexto, el Museo Picasso Málaga presenta una gran retrospectiva que muestra una selección de ciento setenta obras de un artista que defendió que “nuestro Norte es el Sur”.
La exposición en el Museo Picasso Málaga incluye una correspondencia inédita que mantuvieron Torres-García y Picasso en relación a un proyecto que finalmente no vio la luz. Los dos artistas coincidieron en Barcelona y volvieron a encontrarse en París. Se trata de la primera vez que la pinacoteca malagueña expone monográficamente la retrospectiva de un artista de la vanguardia latinoamericana.
Esta gran retrospectiva de Joaquín Torres-García presenta un recorrido que abarca desde sus primeras obras en la Barcelona de finales del siglo XIX – ciudad en la que llegó a ser uno de los pintores más reconocidos del llamado Noucentisme –, hasta sus últimas obras realizadas en Montevideo en la década de los años 40. La exposición combina una aproximación cronológica a su producción de forma temática, enfatizando dos momentos fundamentales: uno, el período de 1923 a 1933, cuando Torres-García participó en los movimientos de la vanguardia europea; y el segundo, de 1935 a 1943, cuando regresa a Montevideo para trabajar intensamente en su particular interpretación de la abstracción, proclamando la materialización de un arte universal.
Joaquín Torres-García fue uno de los artistas más complejos de la primera mitad del siglo XX, capaz de abrir nuevas trayectorias de trabajo para el arte moderno y con una individualidad radical que elude clasificación y estereotipos. Su obra es significativa porque conjugó las teorías de las vanguardias europeas con las formas artísticas de las culturas precolombinas, lo que denominó Universalismo constructivo. Torres-García se mantuvo fiel a una visión del tiempo como colisión de distintos periodos, en vez de una progresión lineal. También fue singular al mezclar la alta cultura con la artesanía o con la producción industrial, como en sus juguetes transformables, que ya pudimos admirar en la exposición Los juguetes de las vanguardias que el Museo Picasso Málaga exhibió en 2010. Fue asimismo un gran pensador y pedagogo y difundió su teoría artística a través de escritos, conferencias, talleres y enseñanzas.
Foto: Figuras con palomas, 1949. Museo Torres García, Montevideo © Sucesión Joaquín Torres-García, Montevideo 2016. Crédito foto: Rosell Cardoz. Cortesía: Museo Picasso de Málaga