1957-1975
El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo presenta la exposición 1957-1975, una muestra que reúne más de 200 obras de 50 artistas nacionales e internacionales de la colección permanente del museo.
Pintura, escultura, instalación, vídeo, fotografía, son entre otras las disciplinas de las piezas de esta exposición, algunas de las cuales es la primera vez que se exponen desde que se incorporaron a la colección institucional.
En este sentido hay que destacar que se muestran por primera vez en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, las obras de artistas como Robert Llimós, Anzo, Francesc Artigau, Artur Heras y Alfredo Alcaín, piezas que sí se habían podido ver en el antiguo Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, hace más de 20 años.
Asimismo, es interesante destacar que de nuevo se exponen y con una lectura diferente, determinadas piezas de autores como Lucio Muñoz, Néstor Basterretxea, Jordi Teixidor y Rafael Canogar, que hace más de diez años que no han participado en ninguna exposición del CAAC. Por último, es interesante señalar que se muestran una pieza de José Ramón Sierra depositada por el artista en el CAAC, tras la retrospectiva que se le dedicó el pasado año; un gran mural donado por Pepe Soto, que forma parte de un innovador proyecto que este pintor sevillano realizó en los años 70 y que se ha reproducido bajo sus indicaciones, una pieza donada por el artista Juan Suárez y una obra de Soledad Sevilla donada recientemente por el artista Gerardo Delgado.
En esta exposición, la colección del CAAC está acompañada por documentación relativa, por una parte, a tres galerías fundamentales para la introducción de las últimas tendencias artísticas en la Sevilla de los 60 y 70, como fueron La Pasarela (capitaneada por Enrique Roldán), la galería Juana de Aizpuru (que continúa en activo) y la galería M-11, además de la relativa al Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla (hoy integrado en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo).
Además de este material, se incluyen publicaciones y carteles clandestinos procedentes del Archivo Histórico de Comisiones Obreras de Andalucía que contextualizan el momento político y social en que se produjo el arte de estos 18 años.
1957-1975, dos fechas, dos números: capicúa. ¿Se podría leer el arte producido en ese periodo de izquierda a derecha de igual modo que de derecha a izquierda? Seguramente el orden de los factores alteraría el producto, aunque más allá de la señalización de estos dos años se quisiera aquí resaltar tanto su relevancia histórica como artística, pero en distinto grado, según se mirase del derecho o del revés.
En 1957 se produjo la culminación en España de diferentes hechos relevantes en lo político, así como en lo artístico. Lo primero con diversas situaciones dentro del régimen dictatorial que condujeron al final de la autarquía y al inicio del desarrollismo. Lo segundo mediante la formalización del Equipo 57 y del grupo El Paso.
Esta exposición, organizada con obras de la colección del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, empieza así un relato por capítulos, por salas. La lectura habría que empezarla, entonces, desde la izquierda, con la película que el Equipo 57 realizó ese año. Continuaría con AFAL (la Agrupación Fotográfica de Almería), para luego detenerse en una amplia sala negra mediante cierta visión pesimista, ya fuera desde el informalismo o desde investigaciones formales geométricas. La abstracción expandida, postpictórica, de borde duro o los modelos, estructuras y formas protagonizan también sendos espacios. Al mismo tiempo, en contraposición, el arte de comportamiento y las prácticas sociales del cuerpo tienen importantes paradas en, entre otros, Bruce Nauman, VALIE EXPORT, Nacho Criado o Marta Minujín. Por último, terminaría el recorrido con el pop político y con las primeras incursiones de la Nueva Figuración.
Si 1957 fue un año muy caracterizado por lo artístico y más difuso en lo político, 1975 habría que leerlo justo al revés. En esta visión capicúa, fue un punto y aparte por un hecho de clara relevancia política –la muerte del dictador- y un punto y seguido en lo artístico, puesto que fue entonces cuando se inició el declive de los lenguajes abstractos y conceptuales que habían marcado y dominado este periodo, a la vez que comenzó el auge de las tendencias figurativas, que darían un especial protagonismo a artistas andaluces en la llamada Nueva Figuración madrileña. Es decir, se requiere al espectador leer también justo al revés, de derecha a izquierda, del final al principio, en el recorrido expositivo que se propone, ya que, una vez llegado al final, hay que hacer necesariamente el camino inverso. Definitivamente, capicúa.