Pink Requiem
La Sala Alcalá 31 presenta, bajo el comisariado de María Corral, la exposición Pink Requiem de Carlos León, la primera muestra individual del artista en el ámbito institucional madrileño, que sin tener un carácter retrospectivo, pretende enseñar momentos significativos de su trabajo desde finales de los años ochenta hasta la actualidad.
La exposición muestra un recorrido por la obra de Carlos León, a través de unas 50 obras, 35 de ellas de gran formato, agrupadas, en algunos casos, en dípticos o trípticos. Han sido realizadas a lo largo de las últimas cuatro décadas, y dan una amplia visión de las diferentes técnicas y soportes que el artista ha utilizado a lo largo de su carrera. El conjunto de obras, distribuidas en las dos plantas de la sala, ha sido seleccionado por la comisaria María de Corral y ofrece al espectador una visión completa y diversa de la trayectoria del artista hasta nuestros días. La selección incluye varias pinturas inéditas, producidas especialmente para la exposición.
La elección de Pink Requiem como título identificativo de esta muestra constituye, en palabras del propio autor, una cierta declaración de intenciones, una confesión, una metáfora de esa voluntad patente en su trabajo, de articular en él un deliberado clasicismo con una actitud de permanente apertura a cuantas ideas transformadoras se producen a su alcance. La combinación de una palabra de connotaciones tan frívolas, escrita en el inglés de la modernidad, con otra un tanto solemne, extraída del latín fundador de nuestra cultura, intenta abundar en esa revelación de lo que de paradójico, de contradictorio, de sublime y de irrisorio es capaz de contener el arte de nuestro tiempo.
Pink Requiem, que es, por otra parte, el título de un ciclo de obras iniciado hace años y que el artista mantiene aún abierto a nuevas producciones, intenta acercarnos al quehacer de Carlos León mediante un recorrido construido alrededor de las obras más representativas producidas dentro de las diversas líneas de trabajo emprendidas por él desde los años ochenta. Esta exposición no pretende ningún tipo de balance retrospectivo, ni contiene intención antológica. Desea limitarse a atraer la atención del público hacia un pintor que, si bien ha concitado un gran reconocimiento por parte de la crítica y del coleccionismo más exigente, no ha disfrutado, sin embargo, de la adecuada difusión de su obra mediante la atención institucional que sin duda habría merecido hace tiempo. En este sentido, la muestra incide en algunos aspectos claves de su evolución artística marcada por el nomadismo de su trayectoria personal, la complejidad de su formación, entre lo americano y lo europeo, así como su peculiar temperamento, siempre dispuesto a emprender nuevas mudanzas y a afrontar nuevos retos, que han ido modelando en Carlos León una personalidad artística de profundo calado. Además, el virtuosismo de su técnica, el rigor en su evolución, la intensidad de su arquitectura cromática, su sabio acercamiento a lo sensual y lo desgarrado, a lo salvaje y a lo más refinado, así como su interés por la literatura, la filosofía y el psicoanálisis, le han llevado sin duda alguna a ocupar un lugar prominente y singular entre los artistas españoles de nuestro tiempo.