La galería Max Estrella presenta la última exposición individual de Javier Arce titulada Kill Lies All, cuyo título hace referencia al graffiti que hizo Toni Shafrazi en El Guernica cuando estaba ubicado en el MoMA de Nueva York en 1974.
Arce continúa su práctica de trabajar con la apropiación de la imagen y referencia histórica. En Kill Lies All se concentra en una sola obra, El Guernica de Picasso y la historia que rodea su imagen. Por medio de historias, digresiones, extensiones y paralelismos, Arce examina diferentes temas: los usos y abusos de poder, la guerra, cultura Vasca, el sugestivo poder de la ausencia, imagen y realidad, imagen y sus diferentes interpretaciones históricas y los procesos de banalizacion de imágenes emblemáticas. La muestra incluye un mural, dibujos, grabados y esculturas, aunque podamos ser constantemente conscientes de la presencia de El Guernica, nunca es revelado o reproducido explícitamente en ninguna de las obras de la exposición.
El mural, obra efímera realizada directamente con carboncillo en la pared de la galería, muestra el momento en que El Guernica llega a Madrid desde Nueva York. La imagen fue una de tantas publicada en la prensa española en 1981. Arce realiza el dibujo en la galería en positivo, del mismo modo pero invertida al negativo que hizo el pasado mes de Septiembre en la Galería Newman&Popiasvhili de Nueva York. Creando un doble eje de significado haciendo eco con este gesto el viaje realizado por el propio cuadro.
Este juego de negativo y positivo se repite nuevamente en dos dibujos sobre Toni Shafrazi. Under arrest (2012) y Guernica´s cake (2012). Arce nos muestra por medio de este díptico dos caras del hombre, una es el momento en el que Shafrazi (artista) es detenido por la policía de Nueva York tras el ataque al icono español en el MoMA como protesta por la masacre de My Lai en Vietnam, y la segunda parte de la obra muestra al Shafrazi (galerista) celebrando su cuarenta aniversario como galerista con un pastel en el que la imagen de El Guernica ha sido borrada y solamente se puede leer “I am not sorry”.
A la vez el artista presenta la escultura Track Record Guernica (2012), compuesta por 12 grabados a punta seca resguardados en una caja de aluminio de uso militar. Se comporta como un objeto autónomo en el que las imágenes son modificadas no a través de la suma sino a través de una sustracción, de un vaciado selectivo de partes de su contenido, y es el grupo como un todo el que problematiza la activad de referencia. Hay un constante juego entre el blanco y el negro, entre oscuridad y claridad. El artista genera un juego mimético al estilo de las imágenes producidas por procesos de impresión y fotográficos.
La galería José Robles presenta hoy la exposición Ora toria, ora dibujo 2/2 de Daniel Martín Corona. El conjunto toma como materia los medios de comunicación. Escindidos entre la realidad y la ficción, lo tradicional y lo que transgrede, la imagen pictórica y la digital, la distancia y lo próximo, pasado y futuro, actual y obsoleto, manual e industrial, serie y original, lo trascendente y lo anecdótico...
Contracción y doble visión del sentido en los medios, en los que el antiguo mensaje (objetivo, científico, y unidireccional) se presenta desplazado. En el planteamiento, lo anecdótico es un plus, un añadido, algo que se revela como incómodo para el sentido único de la información. De la autoridad del discurso mediático no quedan más que –según se advierte en las obras de Daniel Martín Corona– rastros digitalizados y lugares especiales para el escepticismo. Una voz que, anulada y sin sentido, en tanto que repetida como conducta, se convierte en soporte de otra cosa.
A través del humor –serio y contradictorio en las piezas actuales– , el mensaje de los medios queda trastocado en el exceso y el defecto permanente de lo cotidiano. Infografía, señalética, gráfica o lenguajes que dicen más o menos de lo que deberían. En este sentido: signos de vida.
El título de la muestra –dividida entre la Galería Ángeles Baños y la Galería José Robles quienes son promotores de su efecto en simultáneo– condensa con ironía, varias cuestiones dobles. De la conjunción distributiva se entienden dos actividades referidas, ambas suceden ahora. Una está completa y sucede, el dibujo, la otra hay dejar de entenderla o hacerla sonar. En el lugar del mensaje unidireccional aparece el murmullo, los sonidos que se confunden, una homofonía. Un nuevo y doble significado para un mismo significante, inmaterial, que hace doble ruido. Esta sonoridad, tan presente en el título, queda contrapuesta al silencio que plantean el conjunto de obras. Paradójico silencio, en el que la información a transmitir queda sustituida por la sorpresa de su posibilidad como imagen, haciéndolo de nuevo sonar en múltiples sentidos. Videos con diversas voces de la sociedad contemporánea abren una serie de grandes dibujos con el trazado extraído del movimiento de las manos de los oradores. Como traducciones simultáneas, los dibujos –referidos a los gestos, al cuerpo– sostienen la múltiple ambivalencia entre dos mundos: el pixel dibujado a mano. El autor da cuenta –desplazando, multiplicando, desdoblando también su autoría con respecto a estos dibujos– que las cosas suceden en la fina pantalla, y que ésta, táctil, también puede usarse desde el otro lado. La transparencia –lejos también de ofrecer un único y claro sentido– permite confundir pantalla y acuarela. Un medio con otro medio. Las palabras se reordenan, y resitúan, con la misma variabilidad que el pixel, como elemento, conforma imágenes. Como si fueran imanes, advierten de su situación provisional, de su próxima tendencia al sentido, de la posibilidad de algún otro modo de aproximarse. “Polos de lenguaje”, cercanos y diferentes tienden a estar adheridos, semejantes, se mantienen a distancia compartiendo identidad. Metonimia y desplazamiento, sustitución y metáfora...
Las piezas de esta serie –junto al resto de las que conforman esta exposición doble– son un panorama de duplicadas disciplinas, en las que de un medio a otro, de un tiempo a otro, de un lugar a otro, se transfieren significaciones. El mensaje ha dejado de importar hace tiempo, el medio se ha emancipado, el referente se ha perdido. El signo se indica a sí mismo. Significante y medio son fantasmas, se dicen a sí mismos. La capacidad de las palabras para tener dos, tres, medio o ningún sentido, revela el desajuste del lenguaje, su propia escisión, la dificultad de atenerse a un sentido único. Entre una y otra de sus posibles significaciones puede montarse una exposición o escribir un libro. “Uno se divide en dos”: opciones, combinatorias y posibilidades, un espa¬cio en vibración.Extra-documentos visuales y plásticos en los que pasado, presente y futuro conviven a partir de la palabra y su omisión y en los que la imagen –afectada del mismo cuerpo escindido por el lenguaje– insiste en la dife¬rencia y desplaza el sentido instrumentalizado. Medio emancipado, que se desdobla desmaterializado y cobra autonomía, subrayando el enlace, la estruc¬tura de construcción, la conexión permanente, el carácter simultáneo de la imagen de la realidad y el efecto virtual que sostiene esta misma realidad.
La Galería Marta Cervera inaugura hoy la exposición Don Quijote también esculpió el aire de Nuria Fuster, quien trabaja redefiniendo el espacio a partir de volúmenes que consigue ensamblando y distorsionando - con pulcritud postminimalista – objetos y materiales encontrados.
En esta exposición, Nuria Fuster presenta obras tratando de descifrar la complejidad y las posibilidades de distintos materiales. Recoge e incorpora objetos que previamente han sido utilizados y que asociamos a usos determinados, plasticos, hierros , percheros etc. Transformándolos en esculturas de gran plasticidad y belleza cruda. En Sin título 2012, utiliza planchas metálicas. Estas planchas, usadas como medio de separación en la construcción, de pronto aparecen con la flexibilidad de una tela o un papel. En Don Quijote también esculpió el aire, el aire que mueve un ventilador moldea el espacio con partículas de CO2 y altera nuestra posición en el espacio, o una silla nos hace dudar entre la abstracción y la representación.
La elección de materiales está directamente relacionada con el conocimiento de ese material y su capacidad de cambiar y de cambiar también nuestra percepción. Para ello va a desguaces industriales y de construcción que son el destino final de la sociedad a la que Nuria Fuster hace inevitable referencia con una metáfora entre la materia y la comprensión de lo que nos rodea y nuestra experiencia vital. En los desguaces los materiales se han utilizado para construir la ciudad misma, con sus sueños, ambiciones y defectos, que quedan a la vez plasmados y distorsionados en la obra de N. Fuster.