El Museo de Romanticismo presenta Los espejos del alma. Paisaje alemán en el Romanticismo, una excepcional ocasión para disfrutar en Madrid de los más destacados representantes del movimiento romántico alemán: Caspar David Friedrich, Carl Gustav Carus o Adolf von Menzel, entre otros. Un recorrido que se detiene en la manera de observar e interpretar el paisaje alemán en el siglo XIX. Para completar esta visita, el violinista residente del Museo del Romanticismo, Pablo Toledo, ha creado una lista de reproducción en la radio digital Spotify, con piezas musicales alemanas que el público podrá descargar en su teléfono móvil.
Además, para el montaje expositivo, un grupo de estudiantes de Bellas Artes han colaborado con el Museo con una performance de arte contemporáneo que enlaza con la exposición. Una acción creada por los artistas Sergio Martín Blas y Gabriel Carrascal Aguirre, consistente en la ejecución de un mural colectivo sobre las paredes de la sala, con líneas verticales que evocan los árboles de un bosque alemán.
Siguiendo la línea de colaboración con galerías extranjeras para dinamizar y revitalizar su programación habitual, iniciada la pasada temporada con el proyecto Pato o conejo de Saúl Sánchez en colaboración con la galería Nueve Ochenta de Bogotá, la Galería Espacio Mínimo presenta en esta ocasión la exposición Bajo el sol de la muerte, proyecto en colaboración con REVOLVER galería de Lima (Perú) que agrupa una interesante selección de trabajos, algunos creados especialmente para este espacio, de diez artistas peruanos (Miguel Andrade Valdez, Elena Damiani, Pablo Hare, Phillipe Gruemberg, Jerry B. Martin, Andrés Marroquin Winkelmann, Ishmael Randall Weeks, Juan Salas, Giancarlo Scaglia, José Vera Matos), que más allá de la diversidad en los formatos y las técnicas utilizadas, se caracterizan por los problemas en los que centran su atención, lográndose establecer un par de categorías que agrupan los trabajos de la muestra: un primer grupo cuyo interés se centra en la utilización de la palabra (pero también de los signos, las huellas o los indicios) para construir imágenes que dan cuenta del transcurso del tiempo, y un segundo grupo que se compone de artistas que trabajan sobre su entorno más inmediato (Lima sobre todo) convirtiendo el espacio y la identidad en el eje central de sus obras.
La Galería Cànem presenta la exposición colectiva Muñecas, donde las propuestas reunidas se apartan del viejo objeto-muñeca, utilizado ampliamente por los surrealistas, así como de las visiones freudianas de la misma. Las artistas reunidas consideran que la muñeca, tratada como objeto, es incapaz de hablar, sobresalir, golpear o devolverse si es necesario, como símbolo de capitulación y sumisión, pero ellas como creadoras que son, pueden hacerlas asumir otro papel. De este modo, ya en el siglo XXI darán un paso adelante adquiriendo una responsabilidad personal, pasando de la muñeca objeto a construir una identidad femenina, versus responsabilidad.
ALEJANDRA ALARCON (Cochabamba-Bolivia 1976)
Sus vivencias infantiles jugando a muñecas y como lectora de cuentos le han llevado a crear un imaginario que nos alerta de lo que hay detrás de ellos. El uso de la acuarela nos alerta del uso de los peligros de ciertos relatos, juegos o experiencias.
LAURA AMBROSI (Soave-Verona-Italia 1959)
Utilizando aspectos plásticos de la materia (metacrilato) unas veces como piezas individuales, pero sobre todo con un gran sentido de la instalación y utilizando el lenguaje escultórico, nos conduce a través de diversas pieles a la denuncia social de los atentados contra las mujeres . Esta ligereza del material nos habla aún más de la incertidumbre y fragilidad de la feminidad.
MAR ARZA (Castelló 1976 )
El personaje ibsenniano de Nora está en la base de este trabajo que recoge el gesto significativo de salida de una situación heredada y rígidamente establecida, para simbolizar el despertar de una nueva conciencia de sujeto activo, de emancipación, de toma de tierra, o lo que es la voluntad de cambio de muñeca mujer. Una pieza videográfica, una hamaca, y la delicadeza de unas vainas vegetales, completan la metáfora del tríptico.
PILAR BELTRÁN (Castellón 1969 )
Sandra, personaje real, nos relata su vida reciente, que Pilar pone de manifiesto, en un tríptico, donde refleja los cambios y pérdida de identidad como consecuencia de las guerras. Pasaportes y fronteras como metáfora de la identidad femenina.
MARTA ESPINACH (Gelida-Barcelona 1967)
A partir de sus últimos trabajos sobre los cuentos, da un paso adelante haciendo una escenificación, invitándonos a entrar, y viéndolo desde el interior hacer una reflexión sobre los peligros que esconden.
MARIA LLOPIS (València 1975)
Artista, activista, queer, post-pornográfica, que utiliza diversos medios y soportes, desde la fotografía, el vídeo, libe-arte, performance, desarrolla una visión alternativa propia de la identidad sexual y de género, siempre partiendo de un fuerte posicionamiento político-feminista. Ella misma nos presenta como saliendo del cuento, indicando la verdad del personaje tradicionalmente edulcorado. La abuela tratará de mostrar el final de un ciclo vital, como una verdad tantos años ocultada. Toda una fuerte provocación para asumir una nueva auto-consideración.
CECILIA MANDRILE (Cordoba-Argentina 1969)
De cómo la envoltura del bebé puede crear un ser aparentemente mutante que reclama nuestra atención, comprensión y estima.
JOAQUINA MORAGREGA (Castelló 1969)
Sus dibujos amables, atractivos, expansivos ... una incitación a participar en la obra que nos puede arrastrar por los agujeros negros de la narración entre muñecas inocentes.
IRINA NOVARESE (Torino - Italia 1972)
Ha querido visualizar simbólicamente el número de mujeres muertas en Italia durante el año 2012, que llegan, hasta ahora, a 150. La cerámica oval blanca, se utiliza en las tumbas para representar a la difunta. La ausencia de la foto nos identifica y liga a tantas "muñecas rotas", no en vano la titula "somos muchas “ o" siamo abastanza ".