El Museo ABC presenta En el fondo, nada ha cambiado..., una exposición de Martín Vitaliti cuya obra se se genera en la manipulación de los distintos elementos que constituyen el lenguaje del cómic. La página, la sucesión de viñetas, como marco espacio-temporal que alberga una narración, es el elemento principal que interviene el artista.
Su trabajo nunca entra en contradicción con la intención del autor original, al contrario, parte del respeto a esos autores y al propio medio. Sus intervenciones son como son o no serían, la arbitrariedad no tiene cabida. Los personajes actúan según su condición, los textos se repiten y combinan hasta convertirse en letanías, potenciando así su significado. La memoria que muchos guardamos de estas historias y de sus personajes es utilizada por el autor para ahondar en las razones de su implantación en nuestro imaginario.
Superman, Flash, Tintín o Bambi, se refuerzan como símbolos de actitudes y condiciones existenciales: la fascinación que un superhéroe provoca en nosotros es la consecuencia de nuestra conciencia de finitud, la persistencia de Bambi en nuestros recuerdos remite al momento traumático del abandono de la niñez.
En sus intervenciones, Martín Vitaliti conserva el sustrato conceptual y emocional de la narración, redimensionado hasta conseguir que funcione como una sentencia sobre la condición humana, en un nuevo escenario, en un momento único, singular e irrepetible, al que los protagonistas, también nosotros, parecíamos predestinados.
La veterana galería de Pamplona, Moisés Pérez de Albéniz, abre espacio en Madrid (cllae Doctor Fourquet nº 20) y lo inaugura este jueves 31 de enero a las 20h con uno de sus artistas habituales, el vasco Pello Irazu.
El Espai d’art contemporani de Castelló presenta el proyecto expositivo New Street, realizado por el artista suizo Beat Streuli y coproducido con la IKON Gallery de Birmingham.
New Street presenta la obra reciente que el artista ha realizado tras su estancia en Castellón fotografiando la vida urbana, retratando a gente anónima que pasea por la ciudad. Su trabajo documenta la presencia humana en espacios públicos. Streuli mantiene una distancia frente al retratado sin entrar en su espacio vital ni intimidad. Su acción se limita a mirar a través de la cámara como quien lo hace directamente con sus propios ojos, sin que el público sea consciente de la presencia del artista, que retrata sus caras, sus gestos en medio de diversos detalles abstractos que están presentes en la propia ciudad, ofreciéndonos así un reflejo de nuestras vidas y nuestra sociedad. Tampoco prepara ni modifica los espacios en los que trabaja, aunque elige espacios públicos urbanos; preferentemente calles o plazas muy transitadas donde el movimiento de la gente genere múltiples posibilidades. Su cámara recoge la diversidad cultural de una sociedad globalizada donde las personas retratadas aparecen con sus diferentes atuendos, mujeres con hijabs, adolescentes en camisetas y vaqueros, hablando por teléfono, esperando en un semáforo, haciendo fotos…
La obra de Streuli se convierte en reflejo de un mundo urbano crecientemente estandarizado y globalizado, influenciado y modelado por el cine, la televisión, la publicidad, la moda y los patrones de estilo de vida, en el cual los roles «espectador y retratado» son plenamente intercambiables.