IVAM estrena nueva sede en Alcoi, y lo hace con una muestra que abarca tres décadas del trabajo de Sempere e incluye gouaches, relieves luminosos, pinturas sobre tabla, collages, móviles metálicos y esculturas móviles, itinerará a la sede del IVAM en la ciudad de Alcoi, del 16 de noviembre de 2018 al 3 de febrero de 2019.
Eusebio Sempere (Onil, Alicante, 1923-1985) llegó a París por vez primera en 1948 con una beca que le permitió imbuirse en el conocimiento del arte moderno y establecer un contacto directo con la pintura de Vasili Kandinsky. En el verano de 1949 expuso en Valencia una temprana muestra de gouaches abstractos que nace, según sus palabras, del “deslumbramiento” que le había producido el arte expuesto en París. De regreso a la capital francesa, en 1950, se enfrenta a la obra de Mondrian como expresión del rigor y el orden de la abstracción y se alinea con la vertiente de esta derivada de las corrientes concretas del periodo de entreguerras. Sempere frecuenta dos escenarios en los que se fragua esa abstracción: el Salon des Réalités Nouvelles, donde tuvo relación primero con Auguste Herbin y más tarde con Michel Seuphor, y la Galerie Denise René, que representaba a una serie de artistas con los que trabó contacto, especialmente Victor Vasarely y Jesús Rafael Soto.
La estancia en París le dio la oportunidad de emprender, a partir de 1953, una coherente y pausada labor de investigación plástica que culminó con la definición de una obra personal, coetánea al surgimiento del arte cinético, movimiento que se presentó en abril de 1955 en la célebre exposición Le mouvement, impulsada por Vasarely en la Galerie Denise René.
La investigación cinética de Eusebio Sempere se plasma en dos tipos de obras. Por un lado, un amplio trabajo, que el consideró experimental, con dibujos a gouache sobre papel Canson generalmente negro; y, por otro, un conjunto de relieves luminosos móviles realizados con planchas de madera, láminas de plexiglás, bombillas y pequeños motores eléctricos. Sempere presentó varios relieves en la edición del verano de 1955 del Salon des Réalités Nouvelles –poco después de la celebración de la exposición Le mouvement– y distribuyó un manifiesto en el que se refiere a la luz como el elemento con el que construir un diálogo poético a través del tiempo. Todas estas obras surgieron, según sus propias palabras, como un “impulso de reestructurar la pintura, tan maltratada entonces por el éxito y la difusión de la tendencia informalista”.
En sus gouaches, Sempere desarrolla un concepto compositivo que deja fuera la perspectiva, todo es primer plano y las figuras geométricas se multiplican por el espacio neutro del papel. Construidas casi siempre por multitud de rayitas y pequeños planos de color muy matizado, las formas parecen evolucionar físicamente en el espacio, porque como él mismo explica, “todo se convierte entonces en un continuo ir y venir de nuestro ojo”.
Los relieves luminosos móviles –de los que en la presente exposición se ofrece una representación exhaustiva–, ofrecen una evolución que va desde las formas geométricas simples y la luz blanca de los primeros, a otros en los que esta se filtra por medio de finos plásticos de colores, las formas se complican y se introduce un mecanismo de pequeños motores que produce una secuencia en el encendido y apagado de las bombillas. Son obras que Vasarely valoró por el rigor del signo y la medida del color y la luz y que, según él, “se inscriben en el tiempo con una sensibilidad contenida y conmovedora”.
Tras participar en la Bienal de São Paulo de 1959 con algunos relieves, y exponer en alguna de las muestras del grupo Parpalló, creado por Vicente Aguilera Cerni en 1960, Sempere regresa a España cuando la aceptación de la modernidad artística ya era un hecho, y el ambiente pictórico estaba definido por el informalismo. Comienza entonces la segunda etapa de su carrera, en la que el artista se esfuerza por centrarse en la pintura. Siguió trabajando con gouache, en soportes de mayor tamaño y con una preparación que aportaba textura y rugosidad al fondo, sobre el que introdujo leves referencias figurativas. Va desarrollando su gramática a base de finas líneas de color nunca homogéneo, con una rica y refinada variedad de tonalidades que, con las dificultades técnicas que él mismo señalaba, le permitió realizar obras impactantes en las que la vibración y movilidad de la luz y su efecto espacial y atmosférico resulta determinante.
A partir de 1964, año en que viajó por EE.UU. y conoció a Josef Albers, Sempere toma un nuevo impulso que le llevó a definir la sintaxis de su obra madura y a incorporar dos nuevos materiales en su trabajo: el cartón y el hierro. Durante un periodo de tiempo corto e intenso realizó un grupo de obras a las que llamó “collages”, que requería un minucioso trabajo de recortado del cartón. Este desarrollo efectivo de la interacción de planos sucesivos en profundidad es también la base de la realización de la serie de móviles en varillas de metal cromado o pintado que expuso ese mismo año en Nueva York. Desde 1965, Sempere intensificó la producción de móviles a base de pantallas, con el propósito de investigar al máximo los múltiples contrastes ópticos a que puede dar lugar el juego de planos diferentes, creando una escultura dinámica, mutable y luminosa. En la misma época su pintura contiene los elementos esenciales de su lenguaje a partir del signo primario de la línea junto con el color, ya sea en obras de cariz exclusivamente geométrico o en otras en las que es posible atisbar referencias a una figuración paisajística que alude a la luz de la naturaleza. También realiza una importante producción de carpetas de serigrafías, técnica en la que su aportación fue muy notable.
Sempere participó además en las más variadas iniciativas (que él llamaba trabajos de investigación) influidas por la interacción del arte plástico con la música, la arquitectura, las nuevas tecnologías, la cibernética y la ciencia, lo que demuestra la riqueza de sus intereses artísticos. La idea de concordancia de las artes, de poesía concreta, musicalidad y objetivación, aparecen por ejemplo en su proyecto para la compañía IBM: una estructura móvil y luminosa sincronizada con la música y la poesía concreta, elaborada en 1969 por Eusebio Sempere junto con el músico Cristóbal Halffter y el poeta Julio Campal. En este contexto destaca también su participación en los “Seminarios de Análisis y Generación Automática de Formas Plásticas” del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid (actual Complutense), en los años 1969-1972, de los que surgen algunas obras realizadas con computadora; y en las exposiciones Antes del Arte. Experiencias ópticas perceptivas estructurales, que organizó Aguilera Cerni en Valencia y Madrid en 1968.
La nueva sede del IVAM contará con una nueva galería ubicada en la primera planta del histórico edificio del antiguo Monte de Piedad de la ciudad alicantina. En él compartirá espacio con la Fundación CajaMediterráneo y la concejalía de Cultura del Ayuntamiento del municipio.
La oferta del IVAM se centrará en un programa expositivo concebido específicamente para el espacio y se pondrá en marcha un calendario de actividades y programas culturales como visitas guiadas, talleres para escolares y familias, charlas, performances o conciertos.
El crítico, exdirector del Museo del Prado y Catedrático de Historia del Arte Francisco Calvo Serraller ha fallecido en Madrid a los 70 años.
Nacido en Madrid el 19 de abril de 1948, Calvo Serraller era toda una autoridad en el mundo del arte, y su última aparición publica fue en el acto de homenaje a la conservadora del Museo del Prado, Manuela Mena, el pasado 5 de noviembre.
Se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense y era doctor en Historia del Arte.
En 1970 comenzó a ejercer la docencia en la Facultad de Geografía e Historia de la citada Universidad, cuya cátedra de Historia del Arte Contemporáneo obtuvo en 1989.
En 1983 ganó el I Premio Nacional de Periodismo sobre temas urbanísticos del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. Entre 1983 y 1985 fue vocal del Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Calvo Serraller coordinó la serie "Conceptos Fundamentales en la Historia del Arte Español" y escribió numerosos catálogos y libros de arte, entre ellos "Ilustración y Romanticismo"; "Una colección de almanaques", junto con Santiago Amón; "Creatividad, mensajes y masajes"; "Propuestas objetivas"; "Album de caligrafía"; "Alexanco, proceso y movimiento"; "Antonio Lorenzo"; "Luis Gordillo"; "Seis jóvenes escultores"; "Torner"; "Vicente Rojo"; "Zóbel"; y "Tendencias en Nueva York".
Responsable de diversos seminarios de la Universidad Internacional Menéndez-Pelayo (UIMP), su larga colaboración le llevó a recibir la Medalla de Honor de esta institución en 1992, año en que se pusieron en marcha las dos primeras bases de datos de arte contemporáneo en España y América (Arcodata-España y 500- Arcodata-Casa de América), dirigidas ambas por él, así como la primera Enciclopedia de Arte Español del Siglo XX, elaborada a partir de Arcodata-España.
El 22 de octubre de 1993 fue designado director del Museo del Prado a propuesta de la entonces ministra de cultura, Carmen Alborch, en sustitución de Felipe Garín.
El 13 de mayo de 1994 dimitió del cargo (le sucedió José María Luzón), tras haberse publicado en la prensa días antes, la utilización de las salas del Prado para un reportaje comercial de la revista "Nuevo Estilo", de la que su mujer era consejera, actuación que fue criticada incluso por el Ministerio de Cultura.
Durante su paso al frente del Prado, Serraller puso en marcha un programa de exposiciones conmemorativas del 175 aniversario de la pinacoteca, entre ellas "El cuaderno italiano de Goya (1770-1785)", "Los músicos de George de la Tour (1593-1652)" y "Los Leoni (1509-1606)".
Autor de numerosos ensayos de arte, entre sus trabajos publicados destacan los dos volúmenes de "España, medio siglo de arte de vanguardia", un estudio exhaustivo de los acontecimientos en las artes plásticas españolas del último medio siglo.
Entre sus principales obras figuran: "Teoría de la pintura del Siglo de Oro" (1981); "Del futuro al pasado. Vanguardia y tradición en el arte español contemporáneo" (1989); "La novela del artista" (1990); "Artistas españoles entre dos fines de siglo: de Eduardo Rosales a Miquel Barceló" (1991); Velázquez (1991); El entierro del Conde Orgaz (1994); "La imagen romántica de España" (1995) y "Las Meninas de Velázquez" (1996).
Además de "Las cien mejores obras del siglo XX. Historia visual de la pintura española" 2001; "El taller de esculturas de Barceló" 2002; "Alberto Corazón. Pinturas & Esculturas" (2002); "Calder: la gravedad y la gracia" (2003); "Museo Picasso Málaga" (2003); "La constelación de Vulcano. Picasso y la escultura de hierro del siglo XX" (2004) o "Los Géneros de la pintura"(2005)
Calvo Serraller fue comisario de importantes exposiciones como "Naturalezas españolas (1940-1987)", de 1987 a 1988; "El siglo de Picasso" (enero 1988), una de las cuatro muestras reunidas bajo el título "Cinco siglos de arte español". También fue comisario de la selección de fondos pictóricos del Banco de España, expuesta en Santander en 1993, así como en la antológica del pintor Julio Romero de Torres, en Madrid en ese mismo año.
Entre junio y septiembre de 2006, Calvo Serraller fue junto a Carmen Jiménez, comisario de la doble exposición titulada "Picasso Tradición y Vanguardia", dos muestras organizadas conjuntamente entre los dos museos nacionales, el Museo del Prado y el Reina Sofía, para conmemorar en 2006, tres aniversarios del genio malagueño: 125 años de su nacimiento; 25 años del regreso del Guernica a España y el 70 aniversario de su nombramiento como director del Prado.
La Galería MPA presenta la primera exposición individual de Rui Toscano en la galería, titulada Dos Colossos.
Las obras que componen Dos Colosos dan continuidad a una serie de trabajos que Rui Toscano inició hace cerca de diez años y que tuvo su momento de mayor visibilidad con la exposición Civilização de Tipo I, II e II presentada en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Chiado de Lisboa en 2016. Son obras en las cuales el artista prosigue una investigación motivada por cuestiones asociadas a la percepción del espacio y el tiempo, y correlativas articulaciones con la experiencia de la imaginación, tomando como punto de partida temáticas relacionadas con la exploración espacial, frecuentemente en diálogo con imágenes de figuras y arquitecturas de civilizaciones antiguas.
De este modo, el artista invoca modos y visiones que el hombre fue construyendo en relación al cosmos y, simultáneamente, explora uniones formales, metafísicas y simbólicas entre referencias de un pasado lejano y recóndito y la anticipación del futuro simbolizada por el descubrimiento espacial.