La Biblioteca Nacional de España y Acción Cultural Española (AC/E) presentan la exposición La Generación del 14. Ciencia y modernidad, justo cuando se cumplen cien años del contexto histórico en el que surgió. Está dedicada al grupo de intelectuales que, liderado por Ortega y Gasset, desde finales del siglo XIX y principios del XX, introdujo a España en la Modernidad del siglo pasado.
En la Sala de Exposiciones de la BNE se mostrarán cerca de trescientas obras entre libros, manuscritos, fotografías, carteles, maquetas y documentos muchos de ellos inéditos procedentes de las colecciones de la propia BNE, de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, la Residencia de Estudiantes y de diversos Museos vinculados al Arte Contemporáneo nacionales e internacionales, así como de particulares que tienen gran interés para comprender el decisivo influjo que esta generación tuvo no sólo en la primera mitad del siglo XX, sino de entonces a hoy.
Con la marcada influencia de Giner de los Ríos y todo el universo que se movió en torno a la Institución Libre de Enseñanza, la generación del 14, se refiere a aquellas personas que, habiendo nacido entre 1880 y 1890, hicieron de la europeización de España, por decirlo con Ortega, su quicio generacional. Para estas personalidades, Europa significaba ciencia, razón, universidad, cultura, investigación, en definitiva, modernidad. Por todo esto, su solución al conocido como problema de España se vinculaba a la creación de una nueva España, vital, que, científicamente, estuviera al nivel de los países europeos más avanzados, contribuyendo activamente al desarrollo de la cultura moderna.
La muestra se vertebra fijándose, en primer lugar, en la coyuntura que atravesaba el mundo en torno a 1914, año en que, siguiendo a Hobsbawn, acabó el siglo XIX y comenzó el XX. Posteriormente, se fija en los hitos que marcaron el nacimiento de la generación del 14, para, inmediatamente, introducirnos en el aspecto científico, teórico y experimental, que está en el origen de este grupo generacional. La muestra continúa fijándose en la plenitud de esta generación en los años veinte, cuando ocuparon el centro de la realidad nacional e hicieron posible su ideario generacional y, también, mostrando las otras realidades culturales (catalana, vasca y gallega) que coincidieron e hicieron igualmente posible ese momento de esplendor que caracterizó España en aquellos años. Por último, tiene una importancia sustantiva y así se pone de manifiesto la relación de la generación del 14 con América y los intelectuales y científicos que entonces descollaban a lo largo de todo ese Continente.
Hasta mayo puede visitarse Bazar, la segunda exposición de Los Carpinteros en Ivorypress. En esta ocasión se presentan una serie de trabajos de pequeño y mediano formato así como la proyección de tres vídeos que conforman el centro de intervención de la muestra, la primera del dúo cubano basada fundamentalmente en piezas audiovisuales.
Los Carpinteros han concebido Bazar como una serie de ensayos con preocupaciones que apuntan a diferentes direcciones—ya sea de orden fisiológico, ideológico, o de consumo— que son expuestas desde una perspectiva antropológica, señalando procesos orgánicos y simbólicos en los que subyacen cuestiones de temporalidad, estética y banalización cultural y social.
La primera de las piezas de videoarte se titula Conga Irreversible y documenta la performance del mismo nombre realizada por Los Carpinteros en 2012 durante la XI Bienal de La Habana. La obra invierte el sentido de la coreografía y la música de una comparsa tradicional cubana, festividad de carácter colectivo que constituye en sí misma una herramienta de comunicación cultural. Otro de los vídeos es Pellejo, una proyección en blanco y negro que muestra el envejecimiento humano a partir de un solo acto sexual y, por último, Polaris, esencialmente una pieza sonora que explora grandes zonas de silencios y en la que la noción de peregrinaje asume el protagonismo como ritual abstracto y personal.
En esta misma línea, Los Carpinteros exponen en Ivorypress dos retratos que dan continuidad a trabajos anteriores de dibujos cortados en aluminio con iluminación trasera, técnica empleada para la propaganda política en algunas regiones de Latinoamérica. El conocido retrato del Che Guevara ubicado en la Plaza de la Revolución de La Habana, sirve de referente al representar a dos personajes actuales cuya actividad encierra una proyección anticapitalista y de inconformidad social: Noam Chomsky y Santiago Sierra.
En febrero de 2014 se cumplen veinticinco años de la celebración de la muestra "Solanas y umbrías" de Fernando Biarge, una de las primeras exposiciones que tuvieron lugar en la Sala de Exposiciones de la Diputación de Huesca. Este mismo año se conmemora también el veinticinco aniversario de la Fototeca Provincial, de la que Fernando Biarge fue el primer responsable y donde jugó un papel esencial en la creación de un archivo fotográfico con registros de la provincia de Huesca.
Fernando Biarge es un fotógrafo de prestigio, montañero y estudioso de la antropología. Lleva más de cuarenta y cinco años recorriendo el paisaje oscense, comprometido con el conocimiento del territorio. Su colosal obra comprende en este momento un archivo de más de 95.000 fotografías de la provincia, y gran parte de él se ha contemplado en diversas publicaciones, bien porque Biarge es autor y editor de más de veinte libros que recogen su trabajo, o bien porque la memoria colectiva de la provincia de Huesca está teñida de imágenes que se han utilizado en la difusión del territorio.
La Diputación de Huesca ha invitado a Fernando Biarge a elegir de su archivo imágenes de paisaje desde un particular punto de vista: nuestro entorno humano. La exposición y el libro El paisaje del hombre: fotografías (1968-2013) recogen la confirmación, a través de la mirada del fotógrafo, de que el paisaje constituye sin duda un recurso cultural, un gran patrimonio con una estética de un valor irrenunciable. El paisaje altoaragonés responde en buena medida a la ocupación por el hombre de lo más selecto de sus espacios, lo que lo convierte, en definitiva, en un extenso e intenso territorio humanizado.
Uno de los principales objetivos de esta exposición es destacar el valor documental de imágenes irrepetibles. La experiencia estética del paisaje es hoy uno de los temas más debatidos dentro de los estudios de paisaje y una medida para valorar los cambios en el territorio. El problema es que esta valoración del paisaje humanizado va unida a la valoración estética en general y varía en función de la sensibilidad personal, de la influencia de los medios de comunicación y de la época en la que se vive. En esta muestra se pretende asimismo valorar la fotografía como herramienta para la comprensión del paisaje.
Fernando Biarge ha contribuido a construir una percepción colectiva del paisaje; su mirada particular sobre el terreno ha generado una historia visual del territorio con referencias que ya forman parte tanto del imaginario colectivo como de las señas de identidad de la provincia.