La Galería Guillermo de Osma presenta una exposición del artista Nicolás de Lekuona (1913-1937), fallecido con tan solo 24 años durante la Guerra Civil. Se muestran alrededor a 60 obras donde además de óleos, dibujos, collages, se expondrán fotografías y fotomontajes que la familia pone a la venta por primera vez.
Nicolás de Lekuona nace en la localidad guipuzcoana de Villafranca de Ordizia en 1913, y desde muy joven empezó a interesarse por el arte más moderno, relacionándose con artistas como Jorge Oteiza, con quien compartió una gran amistad. En 1932 se trasladó para realizar estudios de aparejador a Madrid, donde se introdujo en el ambiente cultural, conociendo a Ramón Gómez de la Serna, Concha Espina y al crítico Manuel Abril. Durante este periodo comenzó a participar en exposiciones colectivas obteniendo el segundo premio en la Exposición de Artistas Noveles Guipuzcoanos de 1933. En 1934 presentó sus fotografías junto a las esculturas de Jorge Oteiza y las pinturas de Narciso Balenciaga en la exposición presentada en el Kursaal de San Sebastián, figuras con las que formó un frente de artistas de vanguardia vascos. En 1935 terminó sus estudios y comenzó a trabajar con el arquitecto Florencio Mocoroa, realizando viviendas funcionales muy cercanas a la arquitectura del GATEPAC. Falleció a la temprana edad de 24 años en la Guerra Civil durante los bombardeos de Furniz (Vizcaya). Su obra quedó olvidada y recientemente ha sido rescatada en importantes exposiciones colectivas e individuales, destacando las antológicas realizadas en 1982 y 1983 en el Museo de Bellas Artes de Bilbao o la de 2003-2004 en el Museo Artium de Vitoria, que luego viajó al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.
La experta Adelina Moya afirma que la obra de Lekuona es “tan diversa como breve en su tiempo de realización”. Su producción artística, que comprende fotografía, fotomontajes, pintura, dibujos y collages, son fruto de una mente abierta y libre, siempre experimentando en estos diversos campos. Su prematura muerte nos dejó un escueto corpus, compuesto en gran parte por pinturas y dibujos que se alejan voluntariamente de la pintura vasca del momento para adentrarse en las proposiciones más modernas e internacionales que le llegan de la mano de Alberto Sánchez, Benjamín Palencia, Maruja Mallo o José Moreno Villa, cuyas obras debió ver en Madrid.
Es una pintura valiente y original. Sin embargo, por encima de todo hay que señalar su producción fotográfica y sus fotocollages, que por primera vez la familia pone a la venta. Pese a su juventud y su breve carrera, la fotografía de Lekuona destaca sobre la del resto de fotógrafos españoles de la época por su modernidad y singularidad. Los escorzos, encuadres cenitales, picados, composición de objetos, juegos de texturas de sus fotografías están cerca de lo que hacía Ródchenko, Moholy-Nagy y la Bauhaus.
Por otro lado, sus escasos fotocollages y fotomontajes están considerados entre los ejemplos más descables de esta disciplina a nivel internacional. Recorta fotografías de deportistas, bailarinas, nadadoras, desnudos femeninos, piernas, brazos, animales, arquitecturas, y las pega creando composiciones de gran originalidad. Lekuona sigue la tradición collagista iniciada por el dadaísmo y continuada por el surrealismo, pero sus fotomontajes poseen una carga poética y una extraña belleza que les hacen destacar entre el resto.
Con motivo de la exposición la Galería Guillermo de Osma editará un catálogo con textos del experto Ismael Manterota, donde se recogerán todas las obras que componen la muestra.
La Fábrica exhibe la obra del fotógrafo Bernard Plossu, que en su primera exposición este espacio presenta cerca de 40 fotografías entre las que se encuentran 25 obras inéditas del oeste americano realizadas en la década de 1970 y una selección de 12 de sus imágenes más reconocidas.
La fotografía de viaje es la piedra angular de la carrera artística de Plossu. Fotógrafo viajero por excelencia, su espíritu nómada le ha llevado a recorrer todo el mundo. A través de fotografías de pequeño y mediano formato realiza un acercamiento al paisaje íntimo y poético. Un acercamiento a la realidad que sólo consigue tras largas horas de caminata y silencio poniendo su mirada en lo más sencillo y cotidiano.
La exposición incluye cinco imágenes inéditas positivadas al carbón fresson que muestran una faceta singular de la obra de Plossu, su trabajo en color, cuya importancia radica en que desde 1975, Plossu no trabaja con el color, sino que utiliza el blanco y negro con una lente de 50 mm.
Sobre el autor
La obra del fotógrafo francés Bernard Plossu (1945 Dá Lat, Vietnam) es una amplia respuesta a su vocación viajera. Con seis años regresa junto a su familia a París y en 1958 realiza un viaje iniciático al Sahara con una cámara Brownie Flash que le regala su padre. Durante su primera juventud asiste con asiduidad a la Filmoteca de París. Lo que allí ve le influye intensamente, declarando que su fotografía «es hija de ese cine de la Nouvelle Vague que se hacía durante los años 50 y 60 del siglo pasado. Un cine que era una manera de caminar con una cámara a la espalda y sin saber dónde estaba la magia. Porque una foto es una foto y no hay truco». En 1965 viaja a México y, desde entonces, ha fotografiado un gran número de países, con especial dedicación al Norte de África, los desiertos africanos y americanos y la Europa mediterránea. A partir de 1975, fecha de su primer viaje a Níger, comienza a trabajar en blanco y negro, buscando permanentemente la escala tonal exacta.
Su trabajo le ha hecho merecedor, en 1988, del Premio Nacional de la Fotografía de Francia. En ese mismo año el Museé National d’Art Moderne Centre George Pompidou le organizó una gran exposición retrospectiva de toda su obra. En 1993 fue la Fundación Gulbenkian quien presentó su fotografía en Lisboa. En 1996 realizó la exposición Los años almerienses con cámaras juguete en la sala Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid, y en 1997 el IVAM organiza su gran exposición retrospectiva en España. Plossu participó en PHotoEspaña 2001 con la proyección La Europa del sur contemporánea y en 2013 fue reconocido con el Premio PHotoEspaña.
El trabajo de Bernard Plossu está recogido en una amplia colección de libros entre los que destacan Le Voyage Mexicain 1965-1966, Contrejour (1979 y 1990); The African Desert, The University of Arizona Press (1987); Les paysages intermédiaries, Contrejour y Centre Georges Pompidou (1988); Françoise, Mestizo (1996); O país da poesía, Centro Portugues de Fotografia (1999); L’Europe Du Sud Contemporaine, Images en Manoeuvres Éditions (2002); y Europa, La Fábrica y Fundación Santander 2016 (2011).
Con motivo del treinta aniversario de Mijaíl Gorbachov como secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, La Casa Encendida celebra del 8 al 29 de abril el ciclo “Contracultura soviet” sobre disidencia cultural y underground ruso de los años ochenta. Un recorrido por los años de la Perestroika y la Glasnost de la mano de personajes clave como el crítico musical ArtemyTroitsky la escritora Ludmilla Petrushevskaya, el fotógrafo Boris Mikhailov y del cine de Kira Muratova y Pawel Pawlikowski
El ciclo, comisariado por el gestor cultural y programador independiente Isaac Monclús, responsable de anteriores ciclos de La Casa Encendida como “Desde los extremos. Los documentales de Kazuo Hara” (2011) “Imaginarios de la juventud” (2014) y “Universo Sinclair” (2015), se completa con una lectura de autores rusos en clave de spoken word y el encuentro con el cineasta Andrés Duque, quien mostrará imágenes inéditas de su último trabajo sobre Oleg, pianista cuya vida sintetiza la historia rusa reciente.