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y arte contemporáneo

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Escena 05/05/2016
Miguel Ángel Campano en la galería Fernández-Braso
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La galería Fernández-Braso presenta una exposición dedicada a Miguel Ángel Campano (Madrid, 1948), artista clave en el desarrollo de la pintura española contemporánea.

La exposición recorre un período de la trayectoria de Campano que bien podría sintetizar lo ocurrido en uno de los capítulos más efervescentes del arte contemporáneo español: la denominada "vuelta" de la pintura como medio hegemónico del arte y la dualidad figuración-abstracción propia de los artistas de los 80.

Como apuntaba recientemente Armando Montesinos, comisario de la exposición Idea: Pintura Fuerza, organizada en 2014 por el Museo Reina Sofía y en la que participaron los artistas Alfonso Albacete, Campano, Ferrán García Sevilla, Navarro Baldeweg y Manuel Quejido, es erróneo pensar que la "vuelta" de la pintura se produjo con la intención de "regresar a un orden más clásico, como respuesta a los excesos experimentales de los años 70". Ahora podríamos añadir que, entre otras razones, porque la pintura nunca se fue, siguió estando muy presente durante esa década, aunque fueran distintos sus fines e intereses. Sí se puede afirmar que artistas como Gordillo y los que formaron parte de la Nueva Figuración Madrileña contribuyeron definitivamente en la transformación de la nueva pintura de los años 80. También resultó importante el carácter lúdico que impregnaba el pop art y la naturaleza experimental propias del arte conceptual y del informalismo. Esto, sumado a la influencia del expresionismo abstracto norteamericano y a la difusión de las nuevas corrientes plásticas europeas como support-surface, configuró una pintura vigorosa, espontánea, de carácter libre, expresiva y colorista, reafirmando la idea de la autonomía del arte y liberándola de otros fines sociales y políticos. Una nueva pintura para un nuevo tiempo en España. El tiempo de la democracia, del mercado, de las ferias, de las nuevas galerías. La pintura de una nueva sociedad.

En la actual exposición podemos ver algunos de los temas que abordó durante la década de los 80, y el proceso de transformación y desprendimiento que su pintura irá asumiendo a medida que se acerca a la década de los 90.

Nicolás Combarro, comisario de su última exposición individual, La Pintura Madre, celebrada en el Kiosco Alfonso de La Coruña en 2013 comenta así el contenido de la presente exposición: "Un recorrido por una parte fundamental de la extensa trayectoria de Miguel Ángel Campano, retomando cuadros y dibujos realizados entre 1984 y 1993. La dualidad entre figuración y abstracción ha marcado su carrera y la persistencia de un lenguaje gestual propio define su trabajo, individualizándolo y aportándole coherencia, al tiempo que lo aleja de encasillarse en corrientes preexistentes. Paisajes pintados al natural (paysage nature), bodegones (nature morte), deconstrucciones pictóricas entre el trazo cezanniano y el cubismo, o abstracciones suprematistas. La riqueza, diversidad y capacidad de reinterpretación de este artista único que comparte con nosotros su universo pictórico a través de su trazo pictórico".

Miguel Ángel Campano fue Premio Nacional de Artes Plásticas en 1996. El IVAM le dedicó una retrospectiva sobre su obra de los años 80 en 1990. El Museo Reina Sofía sobre su obra de los años 90 en 1999. Participó en las míticas exposiciones 1980, galería Juana Mordó, Madrid, 1979 y Madrid, D.F., Museo Municipal, Madrid, en 1980. Sus obras forman parte de importantes colecciones tanto nacionales como internacionales, como la Hastings Foundation, Nueva York; British Museum, Londres; Centre Georges Pompidou, Paris; Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid; Museo d’Art Contemporani, Barcelona; Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), Valencia.  

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Arte 04/05/2016
Gonzalo Chillida en la Sala Kubo-Kutxa
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la Sala Kubo-Kutxa acoge, bajo el comisariado de Alicia Chillida y Mikel Lertxundi, una gran retrospectiva dedicada a revisar la trayectoria de Gonzalo Chillida que permite sumergirse en su universo creativo y descubrir una producción dominada por la coherencia. A través de una selección de óleos, dibujos, grabados y fotografías que abarcan cinco décadas se advierte un recorrido que se inicia con los paisajes y bodegones constructivos de su primera época, para, tras los experimentos abstractos de los cincuenta y sesenta, desembocar en los temas esenciales de su pintura: arenas, marinas, cielos y bosques. 

Gonzalo Chillida nace en San Sebastián el 12 de Enero de 1926. Interesado desde muy joven por la pintura, ingresa en 1947 en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y frecuenta las clases de dibujo del Círculo de Bellas Artes. En 1951 viaja a Paris para ampliar sus estudios y permanece en la capital francesa hasta 1953. Durante estos primeros años realiza una pintura realista, influida por las formas geométricas y definidas del cubismo y de la pintura metafísica.

Es a finales de los años 50 y principio de los 60 cuando comienza a definirse su personal estilo pictórico que va evolucionando hacia la abstracción, siempre partiendo de un motivo real como son el mar y las playas frente a los que vive en San Sebastián, los paisajes de la montaña vasca o las vistas de la meseta castellana. Desde estos años hasta su fallecimiento en 2008, su pintura irá progresando hacia formas más desdibujadas, hacia composiciones cada vez más esenciales y libres, logradas mediante sutiles pinceladas de color al óleo.


Su obra, mostrada a lo largo de los años en exposiciones individuales y colectivas nacionales y extranjeras y representada en museos y colecciones públicas y privadas, fue reconocida en el año 2001 con la concesión de la Medalla de Oro de las Bellas Artes.

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Arte 02/05/2016
"Keep calm and carry on" en Tabacalera
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La Sala La Fragua de Tabacalera acogebajo el comisariado de Nerea Ubieto, la exposición colectiva Keep calm and carry on, que reflexiona acerca de la sensación de fracaso en la vida y el desafío de retarla a través de un lema conocido por todos: «Keep calm and carry on», es decir, «Mantén la calma y sigue adelante». En los últimos años la expresión se ha utilizado en los objetos de merchandising de medio mundo hasta trivializarse, pero ¿por qué se ha difundido tanto?, ¿quizás porque hay mucho de necesidad en lo que dice?

La historia de la frase tiene sus orígenes en la II Guerra Mundial. Los británicos prepararon tres carteles con diferentes mensajes para divulgar durante el conflicto, dos de victoria y uno alentador —el de nuestra frase—, más apropiado para usarse en caso de invasión. Tras el triunfo de los Aliados, se destruyeron todas las copias impresas del tercero, o al menos eso se creía, hasta que en el año 2000 un librero encontró un ejemplar y el cartel salió a la luz. El comerciante lo colgó en su librería, la gente empezó a fijarse en él, se hicieron copias y así fue como comenzó la expansión imparable de esta máxima.

Desde este punto de vista, el propio devenir de la expresión constata que la casualidad tiene mucho que decir en el curso de los acontecimientos y nos muestra cómo algo que había sido condenado a la invisibilidad ha acabado propagándose como la pólvora. Por otro lado, la frase sintetiza a la perfección el desarrollo existencial del individuo entre la intención y los contratiempos. El tranquilizador comienzo, «Mantén la calma», evalúa las circunstancias y contempla de forma implícita los sucesos inesperados que habremos de padecer; la segunda parte, «y sigue adelante» —cualquiera que sea tu finalidad—, remite a nuestro papel como agentes activos dentro de la situación. El esfuerzo, la voluntad, la perseverancia y la creatividad deben ser los mejores aliados de la superación personal, entendiéndose esta como una meta ponderada en la que entran en juego factores fuera de nuestro alcance.

En una suerte de camino hacia el éxito lo importante es el camino. Poco importa no cumplir los objetivos iniciales si hemos aprendido intentándolos, porque fallar no es fracasar. Antes de juzgar resultados hay que tener en cuenta una serie de consideraciones generales sobre el mundo y el momento en que vivimos, valorar los pequeños logros y sopesar el grado de control que ejercemos sobre cada propósito particular.

El recorrido de la exposición se plantea como un decálogo a seguir por los espectadores, a modo de manual de autoayuda, que les invita a mantener la calma y continuar sea cual sea el ámbito de la vida en el que se sientan perdidos o decepcionados. Cada obra evidencia una línea de pensamiento acorde con los presupuestos del proyecto y se abre potencialmente a otras reflexiones más profundas.

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